miércoles, 28 de septiembre de 2011

Pequeños placeres de la vida.

Me gusta el sonido de la lluvia contra el cristal. Me gusta verte llorar de alegría. El calor de una manta mientras fuera no deja de soplar el viento. El calor de tus abrazos aunque no haga frío. Una buena película, mezclada con palomitas. Una película para estar a oscuras y poder mirarte sin que te des cuenta. El picor del sol sobre la piel en un día de verano. El roce de tu cuerpo contra el mío. Sentir el mar contra mi piel acalorada. Sentir tu saliva refrescando mi boca. Caminar sobre el césped húmedo. Caminar a tu lado. Contemplar un amanecer. Contemplarte. Despertarme porque un rayo de sol acaricia mi rostro y ver el desayuno preparado en la mesa. Despertarme con un beso tuyo, que lo primero que vea en el día sea tu sonrisa. Que haga frío y tener una bufanda que me proteja. Que tenga miedo y me cojas de la mano. Que alguien me diga te quiero. Que me lo digas tú. El sonido de la naturaleza. El sonido de tu voz. Saborear un helado. Saborear tus besos. Pequeños detalles que hacen que la vida sea mejor. Aún mejor.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Te debo horas, minutos, segundos, días, abrazos, diversos paseos sin sentido, conversaciones, caras alegres, otras tristes, nervios, sonrisas, lágrimas, caricias, teléfonos descolgados, canciones, conceptos, realidades, fantasías, bailes, la carne de gallina, tardes, muchas tardes, también noches, desilusiones, pero sobretodo ilusiones, sorpresas, anhelos, esperanzas, imágenes, recuerdos, momentos...

“Amigas. Desde siempre. Como siempre. La amistad es un hilo sutil e indestructible que atraviesa la vida y todos sus cambios.”

Le echo de menos, muchísimo, más de lo que pensaba que podría llegar a echar de menos a alguien.

I miss you, so much. 

Aguanta, sostén, no falles, calcula, atenta, ayuda.



Es irremediable, a veces somos incapaces de hablar y eso no hace sino aumentar nuestro dolor. El verdadero problema es que no conseguimos admitir nuestro fracaso, y no un fracaso concreto. Poco importa de qué tipo sea; la imposibilidad de contarlo nos impide comprenderlo de verdad, afrontarlo, resolverlo y analizarlo. Tenemos tendencia a ocultar esa incapacidad por las razones más variadas y nos dedicamos a traicionar, a estar siempre rodeados de gente, a escuchar sus historias o comprar compulsivamente cosas inútiles. Este caos, este ruido existencial, esta forma de cerrar los ojos, los oídos y la mente se denomina “intento de fuga”. Pero es difícil que se pueda seguir así eternamente, tarde o temprano la persona se derrumba, y cuando esto sucede basta una chispa…